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martes, 14 de abril de 2009

Organizaciones Deportivas: Herramientas para el Desarrollo Local

Las ideas de Desarrollo asociadas sólo a la economía resultan añejas, gastadas y erradas, por sobre esta noción, el concepto “Desarrollo Local”, entendido como la mejora en la calidad de vida de los habitantes de un territorio, mantiene entre las dimensiones que le componen la idea de aumentar la cohesión entre los habitantes de una comunidad. Una estrategia correcta de desarrollo local, como debiera considerar un Plan de Desarrollo Comunal (PLADECO), tiene que estar sintonizada con la idea de fortalecer, mejorar y potenciar las organizaciones y grupos que conforman dicha comunidad.

Existen en cada territorio un sinnúmero de organizaciones, todas de distinta índole, las cuales cuentan en su interior con el potencial de cohesionar a los individuos que la integran, este potencial permite que las organizaciones funcionen bajo un objetivo central básico y común: fomentar el trabajo cooperativo de los individuos que la constituyen, permitiendo de paso una mejora en la calidad de vida de ellos mismo. En este sentido, el fortalecimiento de las organizaciones locales es una prioridad de los planes o estrategias de desarrollo local.

Este deber no sólo se centra en las autoridades locales o supralocales, es deber también de la propia comunidad el buscar su máximo desarrollo, y parece ser que las organizaciones deportivas congenian ambos elementos; el apoyo de las autoridades y los deseos de estas mismas por crecer y mejorar. Sea tal vez, por la impronta misma de la actividad deportiva, es decir, no sólo el participar, sino que el buscar todas las alternativas para vencer, o el carácter de “autogestión” de las organizaciones deportivas nacionales, el motor fundamental para potenciar la propia organización, es esta búsqueda una de las herramientas de la que nos podemos servir con miras al objetivo común del desarrollo, y en definitiva del bien común.

sábado, 14 de junio de 2008

Formas Espaciales de Exclusión

Las políticas de vivienda impulsadas desde el gobierno central, con la intención de atender a los más desposeídos, determinan la producción social de formas espaciales de exclusión”

La construcción de Viviendas Sociales, como parte de un ideal de Desarrollo, se encuentra inmersa dentro de un esquema de Políticas Públicas, que han caracterizado la conformación de la ciudad. La ciudad así constituida ha ido determinando espacios de exclusión que aumentan las inequidades.

El origen de las políticas en relación con la vivienda, se pueden rastrear desde 1906 con la promulgación de la ley para crear los Consejos de Habitaciones Obreras, aunque es en 1941 en que la Ley 6.640 autoriza al Presidente de la República para contratar préstamos bancarios destinados a levantar viviendas populares. Estas políticas iniciales intentaban dar una calmante al aumento de la demanda por viviendas, en especial de los sectores de más bajos recursos.

Los ideales de desarrollo económico chocan con el del, blasfemado, bien común hacia 1975 con el Libre Mercado de Suelos decretado en Dictadura, que elimina los límites de expansión urbana. Durante el mismo periodo Se aprueba la Política Nacional de Desarrollo Urbano (PNDU), que busca armonizar los lineamientos sectoriales con la política global de organización económica y social, en pos de la “Economía Social de Mercado”. Esta política asegura que:

1) El suelo urbano no es un recurso escaso.

2) Es necesario aplicar sistemas flexibles de planificación, con una mínima intervención estatal.

3) Hay que definir procedimientos y eliminar restricciones para permitir el crecimiento natural de las áreas urbanas, siguiendo la tendencia del mercado.

Otros elementos que es necesario considerar, para un mejor análisis de la situación actual son las políticas de vivienda puntualizadas a continuación, junto con su año de promulgación:

- 1981 Programa de Viviendas Básicas

- 1982 Viviendas Económicas y Unidades Sanitarias

- 1984 Nuevo Sistema de Postulación (de mayor Focalización)

- 1985 Se ajusta Política de Desarrollo Urbano

- 1987 Programas Especiales (para mejorar la focalización de los subsidios)

Evidentemente los problemas provocados por las políticas públicas acá descritas no son la única causa, es preciso señalar que las políticas de vivienda de los gobiernos a continuación de los noventas han profundizado y mejorado el esquema excluyente a que hacemos referencia. Las actuales viviendas sociales, ubicadazas ya en la periferia, o constituyéndose como nueva periferia, han demostrado ser un peligroso costo económico, social y ambiental, que está lejos de revertirse, y que es de alta relevancia estudiar, puesto que además manifiesta la existencia de particularidades culturales.

miércoles, 11 de junio de 2008

Movimientos en Chile

Las características de las actuales movilizaciones estudiantiles, de los subcontratistas del cobre o de los camioneros distan con mucho de lo que se entendía por movilizaciones hace 40 y 60 años atrás. Y es que el mismo concepto de movimiento parece haber cambiado, y por tanto el de movilización consigo.

Existen, evidentemente, miles de explicaciones para esto. Existen, evidentemente, cientos de teorías para dar configuración a esto. Y existen por último, miles de vitrales a través de los cuales enfrentársele.

La mejor respuesta a esto se encuentra, a mi juicio, en los pensadores Manuel A. Garretón (chileno) y Alain Touraine (francés), existe un correlato en ambos, respecto de que la década de los sesentas y setentas tiene como predominio de la sociedad la esfera de lo político, a través de ésta preeminencia se genera una visión de la realidad mediada por el enfoque político que se tiene de esta. En palabras de Garretón, el cemento de lo político permite la cohesión de los elementos de la sociedad, de su estructura. De aquí que los movimientos sociales de la época contaban con un fondo ideológico, y por tanto la lucha de fondo no se encontraba en la satisfacción de una demanda, sino que en una mejora sustancial en la ubicación dentro de la sociedad. El concepto de movimiento de la física moderna, tenía significado similar al del pensamiento de lo social.

El proceso de desarticulación llevado a cabo por la Dictadura, por medio de una serie de artefactos ha llevado a una configuración de lo social que motiva la no participación. A esto se agregan una serie de factores más, un listado sería:

- Flexibilidad laboral: como proceso que limita la identificación con el trabajo.

- Debilitamiento de la Acción Sindical.

- Desarticulación de los pobladores, por medio de su reubicación.

- Represión violenta a las movilizaciones.

- Esquema de Negociación con ausencia del Estado.

- Privatización de las Empresas.

- Estructura Publicitaria contra las ideologías peligrosas para el sistema.

- Proceso de Contra-Reforma Agraria.

- LOCE

- Sistema Binominal.

- Modelo Económico Neo-Liberal. El cual sobre-enajena a los individuos.

He puesto un listado, sin orden, sin elaborar conjuntos, solo con el fin de que sean visibles. Lógicamente pueden ser agrupadas en decisiones: Políticas, Administrativas y Económicas, las cuales funcionan para establecer el control de los individuos. Independiente de esto, es preciso recalcar que para los noventas, y desde aquí en adelante, la ausencia de movimiento social con potencia renovadora es inexistente.

Hace un año atrás exponía esta idea ante el Congreso Nacional de Sociología, organizado en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, y las dudas respecto de la mi propuesta de la “Inexistencia de Movimiento Social en Chile” eran lógicas ante la presencia del “Movimiento Pingüino” y de las Movilizaciones de los trabajadores del Cobre, pero hoy es posible darse cuenta de cómo, pese a dar la impresión de salir victoriosos, sus luchas son institucionalizadas, las soluciones a que llegan son funcionales al sistema y por tanto terminan igual o peor que como empezaron (1).

Los Movimientos Sociales (con Mayúscula) son aquellos movimientos que no sólo desean satisfacer una necesidad coyuntural, son aquellos que ven en esa necesidad un problema estructural que debe ser superado por medio de cambios en la base u origen del problema mismo, por tanto, cuentan con una base ideológica común a un amplio grupo de individuos, lo que le otorga fuerza y dinamismo a la acción colectiva. Por otra parte los movimientos sociales (con minúscula) aparecen de un problema coyuntural, que una vez resuelto, termina con la acción colectiva. De esta forma o se califica al grupo como “delincuente” y se le excluye, o se “negocia” en los términos propuestos por quien ejecuta el poder, pero siempre en atención a mantener los equilibrios que privilegian a quienes se benefician del poder hegemónico. Estos movimientos con minúscula son los que tenemos a partir de la década de los noventas.

¿Por qué en una marcha aparecen varios grupos convocantes, con varias demandas distintas, en una misma fecha?

A partir del dominio de la esfera cultural (Touraine), el cemento que cohesiona lo social pasa a ser más enclenque o, mejor dicho, menos visible. El aparecimiento de las “Tribus Urbanas” (Michel Maffesoli), de los “desclasados” o de la atomización de lo social (Campo estallado), son manifestaciones de esta esfera, puesto que ante el imperio de lo cultural y el proceso de desconocimiento de mi semejante, las demandas respecto de una necesidad adquiere ribetes diversos, que son demandados de formas diversas.

EHD

(1) Para mayores referencias lea el artículo referente a la LGE y la LOCE.

(2) PD: Bueno el tema da para mucho más, pero el tiempo no.

miércoles, 4 de junio de 2008

El Futuro de la Sociología Rural

En la actualidad, el campesinado sufre no sólo por los cambios generados por la Reforma y la Contrarreforma Agraria. Más allá del cambio de estructura de producción de la lógica Fordista al modelo Japonés o del modelo económico imperante, existe también deudas de carácter histórico con el movimiento campesino a partir de los años 20’, las que no han sido solucionadas, fundamentalmente debido al carácter tradicional del latifundio de comienzos de siglo y su permanencia, bajo otras formas, en la hegemonía del poder.
El endeudamiento que agobia a los productores, sus empresas y organizaciones, la falta de seguridad social y de salud, la desgravación arancelaria unilateral y los tratados de libre comercio son para la competitividad real de la agricultura campesina, son una amenaza a su propia supervivencia. La desprotección, falta de fomento, y apoyo a las organizaciones rurales, a partir de 1973, no han podido recuperarse a contar de los años 90’ con los gobiernos en Democracia, lo que recrudece los efectos anteriormente señalados.
Existen en el aparato Estatal iniciativas dispersas y auto referentes, la labor de las ONG’s ha quedado reducido al mínimo con el retiro de la cooperación internacional de las años 70’ y 80’. Esto hace evidente la falta de un programa nacional de capacitación campesina y rural, que mantenga fuerte incidencia de las organizaciones y con las organizaciones. Las transformaciones de la Sociedad Rural Nacional son de gran magnitud y profundidad, esto hace patente lo problemático de la inexistencia de un nuevo marco conceptual para registrar estos cambios. Es deber de la Sociología Rural y de las Ciencias Sociales, el desarrollar desde la misma Latinoamérica los conceptos atingentes a nuestra propia realidad. A modo de ejemplo, el concepto urbano – rural se encuentra obsoleto puesto que su validez como indicador es relativa por cuanto no relata la fuerte imbricación entre lo urbano y lo rural. Existe la necesidad de definir la especificidad de la sociedad rural, de su estructura interna y de las características de ella como sector productivo, puesto que sobrepasa, en la actualidad, el nivel de la tierra. En la medida que la sociedad rural vaya perdiendo su importancia relativa, se volverá cada vez más dependiente de la sociedad global, a la que enfrentará cada vez en mayor desventaja, esta es la labor de la Sociología Rural.

martes, 27 de mayo de 2008

¿Cual Desarrollo?

En la actualidad el problema, ya no es el del Desarrollo, sino que el de la Desigualdad no sólo en la redistribución de los recursos materiales entre los diferentes agentes que intervienen en el conjunto de los procesos económicos y productivos, sino que en el acceso, en la multiplicidad de ámbitos de lo social. Se determina que los problemas en la configuración de los modelos de desarrollo son antes que todo de orden político. Está, por tanto, en las relaciones de poder la determinación de las características de las formas económicas y sociales.

Octavio Avendaño (2002), señalaba que durante los años noventas el problema de la disparidad de la estructura económica y la política, había girado en torno a su eje, es decir, el problema de la época post-dictadura no se encontraba en lo económico (Tasas de crecimiento de 7%), sino que en un retraso de la organización política, que explicaba en la existencia de enclaves autoritarios, y su influencia de grandes cuotas de poder, en diferentes ámbitos de la vida nacional.

Para el siglo XXI Chile se presenta de una manera algo similar, aun existe el problema de la desigualdad en la distribución, que no solo representa un problema económico, sino que se expande a todos los ámbitos de lo social. Por otra parte el poder político sigue organizado de formas similares a la de los últimos 100 años. Lógicamente, el desarrollo aun no se alcanza, y con un modelo que mira hacia afuera, menos, pero existe un nuevo elemento a ser considerado, los sujetos en el modelo, participan en el, pero no son elementos constitutivos, el que resulta aparecer excluyente, ajeno y permanente. Parece ser que el problema no solo ha dado un giro esta vez, como dijo Avendaño, sino que ha cambiado de posición, y se nos hace invisible.