La estructura de la política se “enfrenta” al modelo económico neo-liberal, heredado de la Dictadura, con una concepción bi-partidista, copiada, en que dos coaliciones, de derecha y centro-derecha, se disputan a muerte cada tajada de la torta, con lo que completan a cada paso el proceso de profundización del modelo económico iniciado por el Gobierno Militar.
El mapa político carece de centro y de una contraparte de izquierda, por lo que es dominado por la “Alianza por Chile”, a quienes no les incomoda ser la oposición, mientras su antagonista, la “Concertación de Partidos por la Democracia”, se mantenga dentro de la línea de continuidad.
El pensamiento formal de izquierda, constituido a grandes rasgos, por el Partido Socialista y el Partido Comunista presentan características a simple luz inexplicables desde el punto de vista ideológico.
El Partido Socialista (PS), parte de la Concertación, aunque ha puesto a dos de sus candidatos (Ricardo Lagos y Michelle Bachelet) al resguardo de la Guardia Pretoriana[1] del Palacio de Gobierno, se han mantenido como reproductores y profundizadores del modelo. El PS ya resulta inofensivo para los equilibrios propuestos, y aceptados por el “mundo civilizado”, esto explica la aceptación de las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y los bonos captados de parte del Banco Mundial. Esta también parece ser la lógica del puesto que mantiene José Miguel Insulza en la Organización de Estados Americanos (OEA), y que como es imposible desconocer, es parte de la política de perpetuación del equilibrio del modelo por parte de los Estados Unidos.
El Partido Comunista (PC), último bastión de la lucha de clases, sucumbe a su rol de izquierda visible del espectro político nacional al comenzar su fase de negociación con la Coalición de Gobierno para obtener algo de utilidades de su 4% electoral.
Terminando de realizar este ensayo, en que aparece que llamamos la izquierda no existiese en el plano formal, desde ya hace más de 30 años, me detendré en dos lugares que atribuiríamos a la izquierda. Primero, la CUT, la Central Unitaria de Trabajadores corresponde en la actualidad a un centro de disputas internas y que carece de representatividad real, como se encargan de mostrarnos cada 1º de mayo, todo esto sin señalar que claramente la CUT no es dominio de las izquierdas. Segundo, las Bases o el Pueblo, los últimos resultados eleccionarios muestran como este potente referente de la izquierda es ganado por la derecha, al respecto el fenómeno de “desclasamiento” [2] tiene será muy explicativo para algún “comunacho” (sin ofender), pero alarmantemente deficiente desde otros ángulos. Por ejemplo tenemos que estos grupos se encuentran contaminados por las políticas sociales impulsadas por el Estado, el BID, el FMI y el Banco Mundial, además de las disputas políticas bandos políticos en lucha, la labor de conceptualización negativa de la izquierda por parte de la Dictadura, el Aparato Educacional y la participación de la izquierda formal en las poblaciones generando espacios no coherentes con los discursos posteriores.
Razonablemente se podría señalar que eso que se denomina izquierda no es realmente existente, pero no todo es desilusión, esperamos que una nueva concepción del pensamiento social y la emergencia de nuevos movimientos sociales, reconfiguren aquello que podremos denominar Izquierda.
A propósito, muchos sectores vemos con buenos ojos el desarrollo de los Mega Sindicatos, pero ese, ese es tema de otro trago (como dice por ahí), o de otro día.
martes, 29 de julio de 2008
¿Que serà ser de Izquierda? [Parte II]
La estructura de la política se “enfrenta” al modelo económico neo-liberal, heredado de la Dictadura, con una concepción bi-partidista, copiada, en que dos coaliciones, de derecha y centro-derecha, se disputan a muerte cada tajada de la torta, con lo que completan a cada paso el proceso de profundización del modelo económico iniciado por el Gobierno Militar.
El mapa político carece de centro y de una contraparte de izquierda, por lo que es dominado por la “Alianza por Chile”, a quienes no les incomoda ser la oposición, mientras su antagonista, la “Concertación de Partidos por la Democracia”, se mantenga dentro de la línea de continuidad.
El pensamiento formal de izquierda, constituido a grandes rasgos, por el Partido Socialista y el Partido Comunista presentan características a simple luz inexplicables desde el punto de vista ideológico.
El Partido Socialista (PS), parte de la Concertación, aunque ha puesto a dos de sus candidatos (Ricardo Lagos y Michelle Bachelet) al resguardo de la Guardia Pretoriana[1] del Palacio de Gobierno, se han mantenido como reproductores y profundizadores del modelo. El PS ya resulta inofensivo para los equilibrios propuestos, y aceptados por el “mundo civilizado”, esto explica la aceptación de las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y los bonos captados de parte del Banco Mundial. Esta también parece ser la lógica del puesto que mantiene José Miguel Insulza en la Organización de Estados Americanos (OEA), y que como es imposible desconocer, es parte de la política de perpetuación del equilibrio del modelo por parte de los Estados Unidos.
El Partido Comunista (PC), último bastión de la lucha de clases, sucumbe a su rol de izquierda visible del espectro político nacional al comenzar su fase de negociación con la Coalición de Gobierno para obtener algo de utilidades de su 4% electoral.
Terminando de realizar este ensayo, en que aparece que llamamos la izquierda no existiese en el plano formal, desde ya hace más de 30 años, me detendré en dos lugares que atribuiríamos a la izquierda. Primero, la CUT, la Central Unitaria de Trabajadores corresponde en la actualidad a un centro de disputas internas y que carece de representatividad real, como se encargan de mostrarnos cada 1º de mayo, todo esto sin señalar que claramente la CUT no es dominio de las izquierdas. Segundo, las Bases o el Pueblo, los últimos resultados eleccionarios muestran como este potente referente de la izquierda es ganado por la derecha, al respecto el fenómeno de “desclasamiento” [2] tiene será muy explicativo para algún “comunacho” (sin ofender), pero alarmantemente deficiente desde otros ángulos. Por ejemplo tenemos que estos grupos se encuentran contaminados por las políticas sociales impulsadas por el Estado, el BID, el FMI y el Banco Mundial, además de las disputas políticas bandos políticos en lucha, la labor de conceptualización negativa de la izquierda por parte de la Dictadura, el Aparato Educacional y la participación de la izquierda formal en las poblaciones generando espacios no coherentes con los discursos posteriores.
Razonablemente se podría señalar que eso que se denomina izquierda no es realmente existente, pero no todo es desilusión, esperamos que una nueva concepción del pensamiento social y la emergencia de nuevos movimientos sociales, reconfiguren aquello que podremos denominar Izquierda.
A propósito, muchos sectores vemos con buenos ojos el desarrollo de los Mega Sindicatos, pero ese, ese es tema de otro trago (como dice por ahí), o de otro día.
lunes, 28 de julio de 2008
¿Que serà ser de Izquierda? [Parte I]
Es evidente que para señalar que es la izquierda hoy, es necesario definir que es la izquierda, tal vez eso explique hacia adonde apunta hoy la redefinición del concepto.
martes, 24 de junio de 2008
¿Y cuando pensamos?
Los movimientos propiciados por los estudiantes chilenos siempre carecen de un trasfondo de mayor peso, al que vamos a llamar ideología. Esto, de lo que cada uno de nosotros es responsable, es sin duda el peso que arrastran las ultimas acciones emprendidas, y que sin duda es un eco de una alarma encendida hace ya 30 años.
miércoles, 11 de junio de 2008
Movimientos en Chile
Las características de las actuales movilizaciones estudiantiles, de los subcontratistas del cobre o de los camioneros distan con mucho de lo que se entendía por movilizaciones hace 40 y 60 años atrás. Y es que el mismo concepto de movimiento parece haber cambiado, y por tanto el de movilización consigo. Existen, evidentemente, miles de explicaciones para esto. Existen, evidentemente, cientos de teorías para dar configuración a esto. Y existen por último, miles de vitrales a través de los cuales enfrentársele.
La mejor respuesta a esto se encuentra, a mi juicio, en los pensadores Manuel A. Garretón (chileno) y Alain Touraine (francés), existe un correlato en ambos, respecto de que la década de los sesentas y setentas tiene como predominio de la sociedad la esfera de lo político, a través de ésta preeminencia se genera una visión de la realidad mediada por el enfoque político que se tiene de esta. En palabras de Garretón, el cemento de lo político permite la cohesión de los elementos de la sociedad, de su estructura. De aquí que los movimientos sociales de la época
contaban con un fondo ideológico, y por tanto la lucha de fondo no se encontraba en la satisfacción de una demanda, sino que en una mejora sustancial en la ubicación dentro de la sociedad. El concepto de movimiento de la física moderna, tenía significado similar al del pensamiento de lo social.
El proceso de desarticulación llevado a cabo por
- Flexibilidad laboral: como proceso que limita la identificación con el trabajo.
- Debilitamiento de
- Desarticulación de los pobladores, por medio de su reubicación.
- Represión violenta a las movilizaciones.
- Esquema de Negociación con ausencia del Estado.
- Privatización de las Empresas.
- Estructura Publicitaria contra las ideologías peligrosas para el sistema.
- Proceso de Contra-Reforma Agraria.
- LOCE
- Sistema Binominal.
- Modelo Económico Neo-Liberal. El cual sobre-enajena a los individuos.
He puesto un listado, sin orden, sin elaborar conjuntos, solo con el fin de que sean visibles. Lógicamente pueden ser agrupadas en decisiones: Políticas, Administrativas y Económicas, las cuales funcionan para establecer el control de los individuos. Independiente de esto, es preciso recalcar que para los noventas, y desde aquí en adelante, la ausencia de movimiento social con potencia renovadora es inexistente.
Hace un año atrás exponía esta idea ante el Congreso Nacional de Sociología, organizado en
Los Movimientos Sociales (con Mayúscula) son aquellos movimientos que no sólo desean satisfacer una necesidad coyuntural, son aquellos que ven en esa necesidad un problema estructural que debe ser superado por medio de cambios en la base u origen del problema mismo, por tanto, cuentan con una base ideológica común a un amplio grupo de individuos, lo que le otorga fuerza y dinamismo a la acción colectiva. Por otra parte los movimientos sociales (con minúscula) aparecen de un problema coyuntural, que una vez resuelto, termina con la acción colectiva. De esta forma o se califica al grupo como “delincuente” y se le excluye, o se “negocia” en los términos propuestos por quien ejecuta el poder, pero siempre en atención a mantener los equilibrios que privilegian a quienes se benefician del poder hegemónico. Estos movimientos con minúscula son los que tenemos a partir de la década de los noventas.
¿Por qué en una marcha aparecen varios grupos convocantes, con varias demandas distintas, en una misma fecha?
A partir del dominio de la esfera cultural (Touraine), el cemento que cohesiona lo social pasa a ser más enclenque o, mejor dicho, menos visible. El aparecimiento de las “Tribus Urbanas” (Michel Maffesoli), de los “desclasados” o de la atomización de lo social (Campo estallado), son manifestaciones de esta esfera, puesto que ante el imperio de lo cultural y el proceso de desconocimiento de mi semejante, las demandas respecto de una necesidad adquiere ribetes diversos, que son demandados de formas diversas.
EHD
(1) Para mayores referencias lea el artículo referente a
(2) PD: Bueno el tema da para mucho más, pero el tiempo no.
domingo, 1 de junio de 2008
Mira tu (Solo para Sociologos)
Según parece, WEBER habría confesado a Spengler, en febrero de 1920, que: «La honestidad de un intelectual puede medirse por su actitud frente a Marx y Nietzsche (...) El mundo en que existimos intelectualmente nosotros mismos es en gran parte un mundo formado por Marx y Nietzsche». Su proyecto no pretende, pues, la reconstrucción, sino la revisión de lo dicho por los maestros de la sospecha. Precisamente porque Marx y Nietzsche llevan a un callejón sin salida –porque son geniales y ciegos a la vez– es necesario asumirlos como ellos mismos, en su mejor momento, hubiesen querido: sin escolástica, pero sin perdonarles por estar vivos; sin menosprecio pero sin sumisión.